De los 6 a los 9 Años: Pudor y Secretos

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De los 6 a los 9 años: pudor y secretos

Los 6 años de edad marcan el inicio de una nueva etapa en la vida de los niños/as, el ingreso al mundo escolar les abre múltiples oportunidades de interactuar y sentir.
Comienzan lentamente a ser seres independientes de mamá y papá, con gustos y necesidades propias.

A esta edad son pudorosos y comienzan a buscar su intimidad. No quieren que los vean cuando van al baño, quieren bañarse o cambiarse solos. – Conducta que muchas veces los adultos no respetan -.  Se esconden para manifestarse sexualmente, a solas o con sus compañeros. Ya no se exhiben públicamente como antes.
Es la época de los secretos y de las profundas alianzas con los amigos/as. La amistad pasa a ocupar un lugar importante, dejando poco a poco los adultos afuera.

Ya aprendieron que ser hombre o mujer no depende de la ropa, los adornos o los juegos, que es una condición permanente. A esta edad los varoncitos suelen tener un papel sexual más estereotipado y rígido que las niñas; ellas aceptan mejor los juegos y compañía  de los niños que viceversa.

La curiosidad  sobre lo sexual también tiene un papel importante a esta edad. Desean saber qué se siente cuando sé esta enamorado/a,  cómo se tienen los hijos, qué es el embarazo, cómo es el parto y cómo fue su nacimiento.
Hacia los 8 años suelen estar preocupados por la atracción que generan sobre los demás, si gustan o son rechazados, si son lindos o feos. Estas experiencias pueden crear expectativas y sufrimientos.

Un entorno familiar receptivo y permisivo puede ayudar a que los chicos/as desarrollen una imagen positiva y valorada de sí mismos. Mientras que un entorno prohibitivo y descalificador, puede empobrecer su autoestima.
Nuestros hijos/as  necesitan que los cuidemos, respetemos, aconsejemos, y enseñemos los límites entre lo saludable y lo negativo para su crecimiento. Para que podamos educarlos en ese sentido, es necesario que los adultos nos replanteemos nuestra actitud ante la sexualidad y sus consecuencias positivas y negativas. De esta manera podremos ayudar a nuestros hijos/as  a formarse una opinión sana de sí mismos y de los demás.
Claudia Campos.

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